¿qué hago con lo que siento?

Y si se va, ¿qué hago con lo que siento? Es una de las tantas preguntas que nos hacemos a lo largo de una relación de pareja, y que se suma a muchas más cuando esa relación termina. ¿Cómo lo olvido? ¿Dónde quedo yo? ¿Cómo salgo de esta?

Una separación amorosa, una ruptura, el final de una relación, implica decir adiós no sólo a quién se va, sino también a proyectos compartidos, un futuro que se planea en pareja, sueños, metas… un mundo de emociones y sentimientos que después no sabemos dónde poner.

Hace unas semanas publiqué un artículo en dónde te recomiendo cinco pasos para superar una ruptura amorosa: ¡Terminamos! ¿Y ahora?. Hoy quiero que hablemos sobre lo que pasa cuando estás en una relación y por lo que sea, tienes un momento de inestabilidad o incertidumbre y en el que, incluso sin quererlo, surgen dudas y miedos. 

Esta es mi historia…

Te cuento que yo llevo más de tres años en una feliz relación, nos hemos encontrado en el momento menos esperado pero cuando más nos necesitábamos, de eso ¡estoy segura! Hace unos nueve meses, él tuvo que cambiar de residencia por cuestiones de trabajo, así que nos separamos, pero sólo físicamente… continuamos con nuestra relación porque es fuerte y es real. Sin embargo, y aquí es donde me toca hacer mi confesión, hace unas semanas me sentí realmente triste, sola e insegura. ¡No había motivo! Pero no pude evitarlo, la distancia, no verlo, no tocarlo, no sentirlo, ha sido lo más difícil. Así lo acordamos y así lo estamos logrando, sabemos que es temporal, por su bien y por el de nuestra relación, pero en esos días sentí que estaba viviendo el final.

¿Porqué lo comparto?

Después de analizar y observar lo que estaba sintiendo, identificar mis emociones y comenzar a manejarlas, me di cuenta que no se trataba de un conflicto o una situación particular de la relación. Era yo la que estaba dudando, la que enfrentaba miedos y sentía inseguridad. Eso era mío y al entenderlo y compartirlo, nuevamente él me demostró que está en dónde quiere estar y con quien ha decidido estar ¡conmigo!

¿Qué descubrí de mí?

Las relaciones a distancia son complicadas en la mayoría de los casos, ya se dice que “amor de lejos, amor de pen…sarse”. Pero no es así, el amor a distancia no es un amor de tres o de cuatro, es un amor de dos. Un amor en el que se requiere valor para afrontar y enfrentar esa distancia. Pero este tema merece un articulo completo que ya pronto prepararé.

En este momento hablamos de las dudas y los miedos que surgen en una relación, y a mí me pasó derivado de la distancia que hemos venido enfrentando. Pero, ¿y si no es por la distancia? ¿Y si aún estando juntos surgen las dudas?

Analicemos nuestra situación, nuestra relación, pero sobre todo, analicemos nuestras emociones. En una relación de pareja se aprende más de sí mismo que del otro, y eso lo debemos aprovechar.

Pregúntate lo siguiente:

¿Estoy con el/ella por lo que significa en mi vida o porque no quiero estar sol@?

Si tu respuesta es la primera opción, entonces dale ¡pa’lante! Lucha por lo que tienes, conócel@, compréndel@ y forma parte de su vida. Escriban juntos esa historia de cuento que tod@s soñamos y caminen hacia el futuro de la mano.

Pero si sólo estas con alguien por el miedo a la soledad, entonces debes dar un pasito hacia atrás y tomar nuevo impulso. Descúbrete primero, enfrenta tus miedos y sal adelante por ti mism@ antes de intentar compartir la vida con alguien. Recuerda que nadie puede amarte si no te amas primero tú.

Los miedos que NO tienen permiso

No tengas miedo de estar “sol@“, la soledad no es física, es emocional. Podemos estar rodeados de personas y aún así sentirnos solos y abandonados, o podemos estar en nuestra habitación sin nadie alrededor pero con el corazón lleno de amor porque quienes nos acompañan en el camino de nuestra vida, son valiosos. Qué importa cuantas personas tienes a tu lado, lo que importa es la calidad de su compañía.

No tengas miedo de iniciar una nueva relación, disfruta la emoción, la incertidumbre, la piel que se eriza al primer contacto, esas “mariposas” en el estómago que duran poco, pero que son increíbles.

No tengas miedo de terminar tu relación, si algo no suma, que no reste. El único objetivo en nuestra vida es ¡SER FELICES! y nadie puede serlo si tiene una piedrita (o montaña) en el zapato.

No tengas miedo de decirle sí a la vida. De entrarle duro y con fuerza. De entregarte complet@ y con amor. El amor no se acaba, es como la materia, no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Somos seres en constante cambio, dejemos que nuestro amor crezca, se vaya y vuelva. El amor sobra, no lo limitemos, ni nos limitemos a nosotros mismos. 

Dudas y miedos: ¡adiós!

No existe duda ni miedo que sea más grande que el amor, si estas segur@ de lo que sientes por tu pareja, pues entonces ¡apuesta por todo! Y si no lo sabes, si la duda es precisamente sobre lo que sientes, date un respiro… vuela de ahí y vuela alto hasta encontrar tu lugar, sol@ o con alguien más, pero que sea TU LUGAR.

¡Lo más grande que tienes es el amor por tí mism@!

Te invito a descargar mi guía “BUSCA LA LUNA. Descubriendo emociones”. Es la base para comenzar a conocer tus emociones, identificarlas y saber como manejarlas para restablecer tu equilibrio personal. ¡Es tuya desde ya! Comienza ahora y verás lo fácil que es caminar más ligero, más libre y más ¡FELIZ!

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