nada en la vida vale tanto la pena

Tengo días pensando en la muerte, no la mía ni la de mis seres queridos, sólo en la muerte, así como es y lo que significa. Ese final que nadie espera pero que inevitablemente llegará, tarde o temprano.

Y eso me ha hecho reflexionar en algunas cosas importantes de mi vida… ¿hago lo que me gusta? ¿disfruto a mi familia? ¿estoy contenta con mi pareja? ¿soy feliz?

Nada en la vida vale tanto la pena, como la vida misma…

La sociedad, los medios de comunicación, la publicidad, redes sociales… y un largo etcétera, hacen una presión increíble en el cómo vivir nuestra vida… y la mayoría de las veces terminamos cumpliendo reglas que ni siquiera conocíamos, llegamos a estándares que no nos interesan o hacemos cosas que en realidad no necesitamos o no queremos hacer.

Leemos y escuchamos por todos lados que debemos sentirnos bien con nosotras mismas, aceptarnos como somos, hacer ejercicio, cuidar nuestra alimentación, nuestro cuerpo… ¡ser felices! Si claro, como si fuera nada más de quererlo y automáticamente sucediera. ¡No! Definitivamente no es así. ¿O sí?

¡Yo creo que si!

Ser feliz es cuestión de quererlo y automáticamente sucede.

Si no te gusta tu trabajo ¡déjalo!, si no te gusta tu pareja ¡déjala!, si no estas bien con tu familia ¡arréglalo!, si tu matrimonio va mal ¡busca la solución!, si tus hijos son rebeldes ¡apóyalos! Todo tiene una manera mejor, todo es fácil si queremos que lo sea.

Y apuesto que mientras me lees estas pensando que no tengo ni idea de por lo que pasas y que «fácil» no es precisamente la palabra con la que definirías tu situación… Seguramente tienes razón.

No puedo decirte cómo hacerlo, porque no tengo ese poder… ¡el poder esta en ti! Yo sólo te diré que es cuestión de ¡ACTITUD! Sí, y esta palabra sí que te ayudará a cambiar tu entorno y  transformar tu realidad.

Todas tenemos problemas, todos los días pasaremos un trago amargo, por lo que sea. Los hijos, la falta de hijos, la pareja, la falta de pareja, el trabajo, la falta de trabajo, nuestra economía, los kilos de más o de menos, los amigos, los enemigos…

¡Enfréntalo! Con la espalda recta, la mirada al frente y el valor en tus pasos al avanzar. ¡Suena fuerte! El mundo tiene que escucharte y no te des por vencida hasta que lo logres.

Sé feliz con lo que tienes, pero exígete más cada día, así cada días tendrás más y serás más feliz.

Descúbrete a ti misma, encuentra tus gustos, tus placeres, tus ilusiones. Descubre tus emociones y vive con ellas, conocerlas, entenderlas y aceptarlas te acercará a tu yo interior y te ayudará a mostrarte a los demás. No recibas menos de lo que realmente deseas y lucha por conseguir tu mejor versión. 

La vida se va tan rápido que ni nos damos cuenta… y vivirla debe ser nuestra única misión. Puedes quedarte sin pareja, sin trabajo, sin dinero, sin amigos… pero nada en la vida vale tanto la pena, como la vida misma. ¡Sigue adelante! Siempre hay un camino que tomar, que te llevará a la felicidad.


 

¡Yo te acompaño! 

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Liberando emociones

10 respuestas a “Nada en la vida vale tanto la pena, como la vida misma…”

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